
El último escalón del verano
hizo posible
un racimo de estrellas.
La noche se vistió de novia
los albores decapitaron al olvido.
Un lucero,
asoma desde el cielo
(verdad última de milagros)
recoge al alba los pétalos
que al descuido dejaron los duendes
en estelas desgajadas del estío
Las chicharras duermen
mientras escuchan el coro de grillos
sutil canto de alabanza
a la luz tangible que despierta amaneceres
myrtha milella
2007