
Te llevo, niña,
arropada de ensueños entre mis huecos
Te llevo donde mis ojos acarician un tajo de luz
en eclipses de lunas escondidas
madrugadas mojadas de rocío
perpetuando el último suspiro del rostro
que fue.
Un sol acaricia las piedras
donde fui ave
relicario de nidos cuando la oración
se pone de hinojos junto al río calmo.
se pone de hinojos junto al río calmo.
Entonces, retorno,
mirando los pájaros que baten nuestros nombres
cuando el sol es verano
en horizontes del pasado.
Myrtha Milella
Corrientes, 2008
Corrientes, 2008