lunes, junio 15, 2009

Ella


Ella, enjugó una lágrima de miel y partió alumbrada por el alba que asomaba


Se fue por los caminos que devoran distancias en serpentinas de tiempos, donde las preguntas de las noches aterran sus desvelos, esperando deslizarse blanca en el cobijo de luz que provocan sus propias incertidumbres


Por tal, deambuló en la vieja casa, palpitó cada uno de los rincones creyendo escuchar en las paredes enhiestas el teclado de aquella antigua máquina de escribir donde hilvanaba sus primeros poemas .


Así…cabizbaja y abandonada en laberintos de vigilias forzadas, sumando sus memorias se arropó en esperas que serán las lumbres de una búsqueda al deseo de arrojar al abismo los miedos de tantas sombras sin sentido.


El río azul salpicó el silencio de sus brumas, sin percibir la bahía de sus ojos cielo, el cansancio de escalar soledades, la nostalgia que colgaba de sus hombros doblados de tanto transitar recuerdos.


Ella era una, regresó a la tierra con una parte de su corazón, la otra, espera la victoria del sol que logre renacerla en lapachos floridos.


Myrtha Milella

2 comentarios:

alejandro aparicio morales dijo...

hola hola
es muy agradarte leerte
y mas agradable compartir el gusto por la poesia
visitame
que yo te leere hoy y siempre

Presentes Ausencias dijo...

Mi queridísima Myrtha: prcioso poema homenaje al amor en la amistad. Estoy contigo y suscribo tus versos.
Hermoso tu blog. Tan tú, tan de tu alma.

Un beso enorme,
Migdalia

Pd.Gracias por la rosa de la amistad.