martes, junio 30, 2009

Poema


El espanto diluyó el horizonte de la memoria

cerró el camino de tu andar sigiloso


y te volviste pájaro


para volar donde los ojos no alcanzan




Te siento en las madrugadas


pasear callada por tu casa


controlar etérea los objetos


que atesorabas con vehemencia.



Para que no duelan las sombras


pinté un patio diminuto


donde solo cabe la luna


y una rosa fresca con vahos del río.




Sobre tu cama tejida de tiempos


la almohada reposa de sueños


una postal sobre ella descansa


letras cicatrizadas de un niño nieto



Quemé los harapos blanquecinos de la noche


para hacer de ellos cenizas de vientos


inventé un refugio de estrellas


para escuchar el silencio de tus alas.


Myrtha Milella
Mayo 2009

1 comentario:

alejandro aparicio morales dijo...

hola muy buen dia
pues me gusto tu poema
esta muy biien
me encanto ese patio donde solo cabe la luna.
grandiosos versos
felicidades

un abrazo.