lunes, agosto 10, 2009

Manos

 
Las   manos   de  mi niña
eran  suaves
como  la  brisa
que atisba la luna.
Eran expresivas
de  palabras   que  volaban
cuando  las  soltaba
en  señal de  caricias.
Sus manos pintadas  de risas
abiertas
en  busca de   ramas
a  posar en ellas  su ternura.
Un enero   ardiente
estrujó sus  sueños
los  míos…
arrugando   en  ellas
un pañuelo  lleno de lágrimas.
Las  manos de mi niña
dormida
cruzadas    en  silencio
se    volvieron   paloma
para ser eternamente  alas.


Myrtha Milella

3 comentarios:

grace dijo...

Hola me encantaria que pases por mi blog te llevaras un regalito besos grace

Martha Ferrari dijo...

Querida Myrtha:
Quedé sin palabras al leer estos versos que trasuntan un dolor tan grande.
Imposible leerlo sin compartir la angustia.
Un abrazo inmenso
Martha

julia del prado morales dijo...

Lo que te dice Martha es cierto, y me auno a su comentario.

Bello, Julia