miércoles, agosto 05, 2009

Mi amado

Cuando   mi amado se  fue,  cerré la puerta 
y   enroscada   en el   suelo   lloré amargamente.
 
En   letras    de   marquesinas     
pasó  mi  vida  junto a  el,   imposible reemplazarlo    
nadie  me haría   concebir   ese amor que  horadada   las entrañas   
para saberme mujer.
 
Sin embargo un día, alguien   hizo sonar    la aldaba 
del   túnel de mi  silencio.   
Es   ella,   con cautela  la deje  pasar.
 
Nos  miramos a los  ojos   
y un rayo  de   comprensión  brillaron en los  nuestros.
 
Es   etérea,  perfecta,  una  túnica  de velos  alados la  cubrían. 
Sus manos   son suaves   y  tibias.  
Dejé    que     recorriera    el océano  vertical   de mi cuerpo   
 tratando   de   borrar    las   cicatrices  profundas   
donde el  verbo   arrebatado     
me humedecía    en noches de  luna   y  jazmines.
 
Un  susurro    tenue  e irreal   me  envolvió     
segura   en el laberinto  de mis  desprotegidas    oscuridades.
Aprendimos  a  vivir  unidas,  ya  no nos separamos.   
comprendí  que nacimos   una   para  la otra,   
porque  mi amiga   es fiel , atrapante,  solícita ,  
 juntas  recorremos  los rincones más   apartados   
de  mi  mundo circular.
 
No la dejo    escapar  porque es incapaz  de  hacerme  doler el  corazón , 
es  tan   insondable …
 
Muy  pronto aprendí   a quererla,   se llama    Soledad.
Myrtha Milella
Argentina, 2009 

2 comentarios:

julia del prado morales dijo...

Myrtha querida, un poema hermoso, sabio, aprender a vivir con la soledad. Te felicito, muchos abrazos Julia

Martha Ferrari dijo...

A esa amiga mejor alejarla porque a la larga no es buena compañía.
Un fuerte abrazo
Martha